[Hanasaku Iroha] Capítulo 2: Tinta y erotismo


Segundo capítulo de Hanasaku Iroha, donde conoceremos algo mejor una pequeña parte del pasado de Ohana. Buen capítulo que, dado el caso, podría incluso ayudarnos a tratar mejor con los demás, o al menos, a sentirse mejor contigo mismo. Si queréis saber a qué me refiero o ya lo habéis adivinado (porque ya estáis viendo el anime) seguid leyendo.

Cinco de la mañana. Hora de levantarse. Minko apaga el despertador de su móvil y se despereza, a la par que se sorprende porque Ohana ya se ha puesto en pie. En la entrada a la posada, veremos a Ohana, que se afana en cortar los hierbajos. Aquí veremos una faceta de su personalidad y un pequeño fragmento de su pasado que ayuda a entender un poco su situación: Minko y la señora Shijima le recriminaron a Ohana que desconocía qué era trabajar, y esta recrimina a su madre por ser en ciertos aspectos tan descuidada. Desde pequeña, ella le inculcaría a su pequeña hija que las personas “no son de confiar, que debes valerte por ti misma”. ¿Una sabia declaración o una forma de evitar cualquier tipo de compromiso con nadie?

Hay miradas que matan, y esta es una de ellas.

Tras esta pequeña reflexión, veremos a la señora Shijima entrar a la posada, mientras le ordena a Ohana que le acompañe. ¿La razón? Tras el desastre del otro día con el futón y los clientes, se encargará de tareas que puedan causar menos problemas, así que su encantadora abuela (nótese el sarcasmo) le encargará a Nako que se haga cargo de ella y le enseñe algunas tareas básicas que eviten el contacto directo con los huéspedes. Ohana parece ilusionada, mientras que Nako permanecerá en todo momento algo cohibida, ¿por qué?

Tras una pequeña escena donde veremos nuevamente la inestabilidad y nerviosismo de Nako ante la presencia de Ohana, estas pasarán a limpiar las habitaciones donde se han alojado los huéspedes. Tras limpiar una de las primeras, Ohana le preguntará a Nako si queda algo más que puedan hacer. Tras un pequeño titubeo de Nako, esta se marchará rápidamente ante la llamada de Tomoe. Parece alivida, y trata de tranquilizar a Ohana con un “ahora vuelvo”. Esta verá una buena oportunidad para demostrar que no debe depender de nadie, que debe ser capaz de tener iniciativa (así le enseñó su madre), así que ella solita se irá a limpiar la habitación de las Olas sin supervisión alguna. Tras llegar allí y quejarse por el desorden, tratará de recoger todo el estropicio, con buenos resultados, a la par que reflexiona sobre los problemas que pueden tener otras personas. “Los míos no son para tanto, supongo…” ¿Una forma de autoconvencerse de su mejor situación o de restar importancia a los suyos? De ser lo segundo, Ohana se nos presentaría como una chica bastante modesta. Además, ella misma dice que lo hace porque quiere hacer un buen trabajo, así que…

Tras limpiarlo todo bien, Nako regresará y, esquivando la mirada, le dirá a Ohana que no queda nada más que hacer. Ohana irá a tirar entonces los desperdicios. Mientras baja por las escaleras, escuchará a Tohru, el cocinero, recriminar nuevamente a Minko por haber metido la pata. El jefe soltará un “Deja de hablar de lo que ya está hecho”. Lo hecho, hecho está, y es una pérdida de tiempo hablar de ello. En su lugar, debe corregirse. O eso debió pensar.

Ohana se meterá a cocinar a escondidas, y preparará un fastuoso desayuno que dejará boquiabiertos a todos, que desconocían los talentos culinarios de Ohana. Ella ha tenido que aprender a cocinar así desde que era pequeña, debido a la poca iniciativa por parte de su madre. Regresando al tema del desayuno, éste parece agradar a todos… salvo a Minko, que marchará enfadada. Ohana tratará de ir tras ella, pero esta se defenderá con un “No haces más que causarme problemas”, y se largará con un “Muérete”, dirigido nuevamente a Ohana. ¿Qué le ocurre a Minko?

Mientras piensa en lo sucedido, escuchará una voz: es el hombre que apareció en el capítulo anterior. Por lo que ahora descubrimos, es un escritor bastante conocido. Este, visiblemente enervado, exigirá recuperar “los importantes papeles de la obra del siglo” que tenía en su habitación, y que son sumamente importantes, ya que si los encontrasen, podría verse envuelto en un “escándalo público”. Tras retirarse, la adorable señora fumadora (la abuela de Ohana, vamos) llamará a Nako y a Ohana, y le exigirá explicaciones a ambas. Ohana, en un intento de defender a Nako, afirmará que ella sí le dijo que no podía limpiar la habitación de ese huésped. Shijima, con la mirada severa clavada en ambas, afirmará que “El trabajo innecesario es un estorbo”. Ohana expondrá su situación: quiere aprender a trabajar, ya que se le recriminó que desconocía el verdadero trabajo, así que se irá a buscar los papeles. La dueña del local le negará que haga eso, y es marchará. ¿Por qué? Probablemente, porque sabía algo del contenido de esos papeles y no quería traumatizar a Ohana (o eso creo). Más tarde lo comentaré.

Mama kirai, mama kirai, mama kirai, mama kirai, mama kirai...

Algo más tarde, podremos ver a Ohana en lo que parece ser el garaje o la salida, lamentándose por la situación. Tohru aparecerá, y de malos modos, le pedirá que suba al coche, que tiene que hacer una descarga y necesita ayuda. Por el camino Ohana, ante la afirmativa de Tohru de “No pareces que tengas muy en consideración a los demás” con un “He decidido que no voy a depender de nadie más”. ¿Significa eso que una persona es capaz de hacerlo todo por sí sola sin ayuda de nadie? Tras un pequeño percance en el que casi tienen un accidente a culpa de la distracción que Ohana le produjo a Tohru, ésta se bajará y se marchará, dejándole solo.

¿Qué vas a dejar de hacer? No nos dejes en ascuas, niña.

Durante su regreso a la posada, se planteará algunas cuestiones sobre su pasado. Desde aquel día en el que su madre no asistió al día de jornada de puertas abiertas con los padres en el colegio, decidió que no iba a depender de nadie, que aquello sólo le causaría problemas. Cada uno debe cargar con sus responsabilidades, y no tener que depender de otros para realizar cualquier tarea o situación. Quizás la decisión fuese algo extrema, pero sucedió cuando era una niña, de ahí a que no meditase mucho lo que decía. Ahora, teniendo ese sentimiento arraigado, lo hizo suyo y cree firmemente en eso… ¿hasta cuándo? También sabremos que ese mismo día le hizo a su madre la comida que menos le gustaba con un “te odio” escrito. Una forma, sin duda, de liberar lo que sientes por dentro y hacérselo saber a aquél que te ha causado ese desasosiego interior. Quizás debamos poner en práctica alguna de estas tácticas si vemos que alguien cercano nos causa algo que nos disguste.

...así que me voy a suicidar. Gracias por el pastel de callos.

A su regreso, se encontrará con Minko, que le dirá que se muera (nuevamente). Ohana, harta, se plantará frente a ella y le echará en cara su descaro y falta de tacto a la hora de decirle eso a una persona. Mientras están una frente a la otra, aparecerá Nako con unas cuantas toallas, y tratará de irse disimuladamente. Ohana se dará cuenta y, cogiendo de la muñeca a Minko, se dirigirá a ella, para que deje de huir. Quiere conocerlas mejor, quiere volver a depender de los demás, ya que ha visto que así puede cometer fallos y molestar a los otros. A su vez, quiere conocerlas mejor y, para que paguen por las molestias que le han causado, quiere que le digan cuál es la comida que menos le gusta, para ponérselas. Tras unos cuantos forcejeos sin mucha importancia, Ohana se saldrá con la suya y se marchará más tranquila. Nako le dirá a Minko que debe ser así porque ella encubrió a Shijima que en realidad no le había dicho nada a Ohana, y debe pagar por ello.

Oh, así que escribiendo guarrerías. Eres un cerdo.

Al día siguiente, tras preparar el desayuno, irá a tirar la basura. Tomoe se sorprenderá, ya que Ohana iba a tirar la basura en el lugar equivocado… tal y como hizo ayer. Habiendo sabido esto, Ohana se dará cuenta entonces de que los papeles deben seguir ahí. En un acto de curiosidad, cogerá uno y se pondrá a leerlo a escondidas…

…Vaya, el relato del siglo, ¿es una especie de relato erótico sobre Ohana? Mientras ella tiembla traumatizada por lo que iba leyendo, el escritor, que estaba por ahí, se le echará encima, o eso parece. Y aquí termina el capítulo.

¿Qué podemos aprender del capítulo que hemos visto hoy?

  • Es bueno depender de los demás en ciertas cosas que aún no podamos hacer bien.
  • Hay que plantar cara a los problemas en cuanto podamos, y tratar de solucionarlo de la mejor manera posible.
  • La curiosidad puede jugarte malas pasadas.
  • A veces, para poder demostrarle a alguien que realmente queremos establecer un vínculo social con ellos, es necesario hacer un esfuerzo extra, o incluso rebajarse para hacérselo ver.

Posteriormente, pasaremos a las preguntas que puedan surgir y las que ya surgieron, y trataré de darles respuesta según lo que haya visto:

1. ¿Por qué se lleva Satsuki tan mal con su madre?
2. ¿Qué sucederá con Kou y Ohana?
3. ¿Hay alguna razón por la cual Enishi y Satsuki chocaban un poco?
4. ¿Quién es esa despampanante mujer del coche rojo?
5. ¿Por qué tiene tan mala fama Satsuki en la posada?
6. ¿Por qué Minko es tan fría con Ohana?
7. ¿Qué tipo de problema hubo entre la abuela de Ohana y su madre?
8. ¿Qué ha llevado a la abuela de Ohana a comportarse de esa forma tan fría y rancia?
9. ¿Podrá sobrellevar Ohana estudio y trabajo?
10. ¿Qué razones llevan a una niña de 16 años como Minko a vivir en una posada?
11. ¿Por qué Satsuki es una madre tan descuidada en algunos aspectos?
12. ¿Por qué Nako es tan sumamente nerviosa y se entrecorta constantemente? ¿Le pasa algo con Ohana?
13. ¿Qué pasará con el escritor pervertido?
14. ¿Cómo era el padre de Ohana?

Por ahora, sólo dudas y más dudas. Lo cierto es que algunas son un tanto superfluas, pero quiero dar respuesta a todas y cada una de estas dudas que me puedan surgir. Nos vemos pronto, que tengo que ponerme al día.

Publicado el abril 27, 2011 en Análisis/Reseñas, Anime y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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